La política no es cosa de brujería, la política la hacen las personas con sus inclinaciones, sus experiencias, vanidades, debilidades, fortalezas, deseos, sueños, convicciones, valores y sobre todo sus intereses.
Y para llevar a cabo algo, en una democracia, se debe luchar por una mayoría.
Si se aplica esto a lo que está sucediendo en Estados Unidos, se pueden explicar las decisiones del presidente Trump en este segundo mandato, que tienen al mundo de cabeza por las medidas que afectan a Europa, América Latina y especialmente a China.
Uno de los principales temas es la migración y lamentablemente la migración se da en todo el mundo, ya sea por hambre, desempleo o inseguridad.
Por ejemplo, en las islas Canarias el gobierno español está desplazando a 4,500 niños migrantes; niños que llegan de África en cayucos, viven en albergues y luego se les reubica con familias que los quieran adoptar en el territorio español.
Este nuevo reparto o reubicación de niños que hoy viven en Canarias sucede cada año, sin embargo, ahora hay zonas en España que se niegan a recibirlos argumentando que están llenos.
Este drama humano también sucede en Estados Unidos aunque de otra forma, los niños llegan al norte sin padres, huyendo de la violencia y el hambre de sus países.
Pero, como mencionamos, quien gana un gobierno de manera mayoritaria, como Trump, tiene el derecho legal, no moral, de decidir evitar que la migración llegue a su país, por eso no es de extrañar que estos niños africanos de Canarias tengan problemas para ser recibidos en el territorio español, pero sin duda llegarán a una solución en este tema.
El problema real no es reubicarlos y encontrar hogares que los reciban, sino que mientras en África o en América Latina no existan fábricas, empleos y seguridad la solución seguirá siendo como una aspirina al cáncer. La política no es cosa de brujería, la hacemos las personas y para resolver esto de fondo se requiere una reestructuración de la economía mundial y por lo que se aprecia estamos muy lejos de una solución, por lo tanto seguiremos viendo estos casos como verdaderos condenados de la tierra.