La fría mañana contrastó con la calidez que se vivió en los alrededores del Teatro de la República, diputados federales, senadores, funcionarios de primer nivel de gobierno y magistrados se saludaron en el marco del aniversario 109 de la Constitución Mexicana en lo que marcó el regreso de los tres poderes al evento.
Contrario al gobierno anterior, en esta ocasión todos los integrantes del Poder Judicial acudieron a la cita con la presidenta Claudia Sheinbaum, siendo el magistrado presidente, Hugo Aguilar Ortiz, quien la recibió ataviado con un saco negro con motivos en azul cielo y guayabera blanca en la entrada del Teatro.
La presidenta fue recibida con una gran ovación y con todos los presentes de pie, tomando su lugar en el estrado con el gobernador Mauricio Kuri a su lado izquierdo y a la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez a su lado derecho. Otros integrantes de la mesa de honor fueron Ariadna Montiel, Laura Esther Castillo, Kenia López Rabadán, General Ricardo Treviño Trejo, Almirante Gerardo de Jesús Loredo, Jesús Antonio Esteba medina y Mario Delgado.
Si bien no todos llegaron por el mismo lugar, el primer cuadro de la ciudad estuvo completamente cerrado para los ciudadanos. Muchos de los invitados locales tuvieron que arribar por Plaza de Armas, desfilaron por el Jardín Zenea presidentes municipales, diputados locales, aunque también hubo quien prefirió llegar por este sitio como las senadoras Guadalupe Murguía y Beatriz Robles, los diputados federales Abigail Arredondo y Ricardo Astudillo, ya que muchos de los políticos federales arribaron por calles cercanas al Teatro de la República.
Secretarios y secretarias estatales tuvieron que sufrir con el frío viento que cruzaba por todos lados del Jardín Zenea, mientras los invitados de primer nivel, en cuanto salían de sus vehículos de lujo, nada cercano a la austeridad que se promulga en el gobierno, se saludaban y se dirigían rápidamente al interior del histórico recinto queretano y nacional para tomar su lugar.
Muchos de los locales que rodean el Jardín Zenea se mantuvieron cerrados, a excepción de los restaurantes que fueron los que albergaron a los equipos de comunicación y de logística de los funcionarios estatales y de los presidentes municipales, pero no faltó el empleado que abriera su tienda de ropa, sabedor de que por la mañana no habría ventas, pero que era una obligación laboral que tenía que cubrir.
Funcionarias sufrieron por el largo camino desde Plaza de Armas, ya que tuvieron que lidiar con los tacones, el vestido, como fue el caso de la diputada local, Andrea Tovar, mientras otras se decantaron por zapatos bajos, pantalones o trajes sastre de tono oscuro.
Por su parte, los presidentes municipales, el fiscal estatal y funcionarios del gobierno municipal y estatal lucieron trajes y abrigos de colores oscuros, caminando a toda prisa para recorrer la cuadra que los separaba del Teatro de la República y llegar a tiempo para ocupar su lugar.
El evento inició con la presidenta saludando a la bandera, recibida por el ejército mexicano y los representantes de los otros poderes en el exterior del Teatro, tras ello, se dirigió al interior del recinto para dar inicio a la ceremonia y recibir el cálido aplauso en una mañana fría.








