Rehabilitación de banquetas en Insurgentes Sur genera caos vial y accidentes peatonales

Aunque la rehabilitación de banquetas sobre Insurgentes Sur busca mejorar la seguridad peatonal bajo el esquema Senderos Seguros, implementado por el Gobierno capitalino, los trabajos han generado afectaciones.

Entre las estaciones Francia y Olivo de la línea 1 del Metrobús se observó que la acumulación de escombros, montículos de arena y vallas de contención ocupan tramos completos, obligando a los peatones a caminar entre obstáculos e incluso a descender a la vialidad.

A ello se suma el impacto vial. Pese a la contingencia ambiental que prevaleció en la Ciudad de México hasta la tarde-noche de ayer –y que contempla la suspensión de actividades que dificulten el tránsito vehicular– las obras continuaron. En el cruce con Eje 10 Sur, la reducción a un solo carril con dirección al norte generó congestionamientos con automóviles que se formaron hasta en triple fila. En redes sociales, usuarios reportaron demoras de más de 40 minutos y calificaron el tránsito como “un caos”.

De igual forma, las jardineras se han convertido en depósitos de residuos y algunos árboles y arbustos resultaron dañados por la maquinaria. Mientras, locatarios de la zona cuestionaron que la intervención se realice tras años de abandono y a pocos meses del Mundial de Futbol. “Que yo recuerde, aquí se ha pavimentado una sola vez, hace más de 30 y tantos años”, dijo el señor Leonardo, quien durante cuatro décadas ha trabajado como bolero en la zona.

La intervención también ha provocado accidentes. Tan solo la semana pasada una persona cayó en una zanja abierta junto a una coladera. “Se tropezó y cayó, se abrió la ceja y la nariz, y por lo mismo vino una ambulancia”, relató José Luis, trabajador de un estacionamiento, quien agregó que en el sitio sólo se colocaron un par de garrafones como advertencia. “Debería haber señalética para prevenir accidentes”, sugirió.

Por otro lado, hay quienes consideran necesarias las reparaciones. Claudio Ramos transita diariamente por la vía y reconoció que las aceras presentaban un deterioro evidente: grietas, desniveles y tabiques en falso que representaban un riesgo constante. “Hace dos años yo me accidenté en una ranura, metí el pie, me lo fracturé y estuve internado; tuve 20 días de incapacidad”, contó.

Trabajadores consultados negaron que exista relación con la justa deportiva y aseguraron que las obras comenzaron a finales de noviembre en el tramo cercano al Estadio Olímpico Universitario, desde donde han avanzado alrededor de dos kilómetros. Cada semana, dijeron, se colocan aproximadamente mil 200 tabiques de concreto con apoyo de cinco cuadrillas. Las obras, que se realizan de lunes a viernes, deberán concluir en marzo.

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