El Artículo 139 del Código Penal Federal establece claramente qué causantes definen el delito de “terrorismo” en México. Abarca desde que se utilicen sustancias tóxicas, uso de cualquier tipo de arma de fuego o química, generar incendios para causar alarma, temor o terror en la población y el bloqueo de carreteras.
El pasado 22 de febrero en Tapalpa, Jalisco, se efectuó un operativo por parte del Ejército Mexicano apoyado por inteligencia de los Estados Unidos, para la captura del líder del narcotráfico más buscado en el mundo; Nemesio Oseguera, alias “El Mencho”, líder del CJNG.
Una vez conocida la información sobre la captura del líder del cártel, se desataron a lo largo del país una serie de acciones violentas nunca antes vistas. Se calcula que se robaron y se incendiaron más de 600 automóviles, se incendiaron más de 200 tiendas de conveniencia y se reportaron más de 252 bloqueos de carreteras, principalmente en 20 entidades del occidente, Bajío, pacífico y norte del país. Además, se registraron explosiones en distintos municipios del estado de Jalisco, como en Guadalajara y particularmente Puerto Vallarta, todo con un claro propósito: atemorizar a la población para que se sintiera más insegura, y además, enviar un mensaje intimidatorio y de amedrentamiento al gobierno mexicano.
Varios aeropuertos y centrales camioneras tuvieron que cerrar y cancelar los viajes al Bajío y al norte del país. El mensaje dantesco también lo recibieron distintos países del mundo: en México hay un clima de inseguridad.
No es casual que la FIFA haya cancelado 40% de las reservaciones de habitaciones para el próximo mundial que está por iniciar en menos de 100 días. Preocupa mucho la inseguridad en México y la falta de control territorial gubernamental. Ni hablar, es la percepción generalizada más allá del discurso oficial.
En días pasados, la presidenta electa de Costa Rica, Laura Fernández, declaró que México es un país referente de lo que no se desea llegar, una “bodega de fentanilo” y un país con violencia e inseguridad crecientes. Esta declaración la hizo previa a su asistencia a la reunión -Escudo de las Américas-, convocada en Miami, Florida, a la que asistieron los líderes de gobiernos afines a Estados Unidos de Centro y Sudamérica. Cabe destacar que México fue excluido junto con Colombia y Brasil.
Como bien dijo el Primer Ministro canadiense, Mark Carney, en su discurso hace unas semanas en Davos, Suiza: en el contexto actual del rediseño de la geopolítica a nivel global, “o estás en la mesa, o eres parte del menú”.
Al clausurar la reunión, el presidente Trump fue directo y afirmó que México es el epicentro de la inseguridad y la inestabilidad de la región, y advirtió claramente que Estados Unidos se reserva el derecho de actuar y tomar todas las medidas que considere convenientes para erradicar a los grupos narcoterroristas. Incluso, no descarta operaciones militares en el hemisferio occidental, para dotar de seguridad a los norteamericanos.
Al término de la reunión se difundió la declaración del Escudo de las Américas, firmada por los 17 líderes asistentes y por el Secretario de Guerra de los Estados Unidos, Pete Hegseth, y no por Marco Rubio, Secretario de Estado, quien está a cargo del acercamiento con nuestro país. El mensaje es muy claro, se acabó la etapa de la diplomacia, ahora somos parte del menú.








