Milei acusa a Irán de atentado contra embajada israelí en Argentina de 1992

Buenos Aires. Al conmemorar la explosión en la embajada de Israel en esta capital, ocurrido en 1992, con saldo de 29 muertos y centenares de heridos, el presidente, Javier Milei, atribuyó ese ataque “al terrorismo iraní”, y aseveró que “dejamos en claro en dónde nos paramos en este momento histórico, en el que Estados Unidos e Israel han decidido ponerle fin al régimen iraní, una tiranía que no sólo mantiene cautiva a su propia población, sino que se ha dedicado a sembrar el terror durante décadas alrededor del mundo”.

El acto se realizó en una plazoleta que fue la sede de la legación y el mandatario consideró que ese atentado como el que sufrió también la Administración Mutual Israelita-Argentina (AMIA) el 18 de julio de 1994, “intentaron cercenar, mediante el terror, la claridad moral de nuestro pueblo”.

A pesar que nunca se aclararon ambos hechos los atribuyó a la milicia libanesa Hezbollah e Irán, cuando no existe una sola prueba, ni tampoco detenidos.

Milei criticó a los gobiernos que lo antecedieron al subrayar “la declaración de inconstitucionalidad del Memorándum con Irán que representó otro paso necesario para restablecer el rumbo correcto en la investigación” declarado bajo su administración.

En realidad esto se pensó para continuar el juicio contra la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner por el Memorándum con Irán, con el que se pretendía investigar a cinco ciudadanos iraníes por el ataque a la AMIA. Nunca se aplicó ese memorándum.

El embajador israelí, Eyal Sela, dijo que tanto su país como Estados Unidos actúan para impedir que “el plan de Irán avance, y luchan contra el terrorismo como instrumento de acción de una dictadura (Irán)”, y sostuvo que frente a estas amenazas el silencio no es neutralidad, es complicidad al agradecer a Milei haber sido “ una voz firme en defensa de libertad, de la democracia, de los valores del Occidente. Usted se ha ubicado en el lado correcto de la historia”.

El editorial de un diario iraní advirtió que “Argentina se ha presentado oficialmente como enemiga de Irán y se ha alineado con Estados Unidos y el régimen sionista en la agresión militar contra nuestra nación. Esta es una línea roja imperdonable que ha sido cruzada”, añadiendo que “la república islámica de Irán nunca ha considerado al pueblo o al gobierno de Argentina como su enemigo” y añadió que Milei “busca sacrificar los intereses y la conveniencia nacional en el altar de Estados Unidos y el régimen de apartheid israelí”.

Aseveró que Milei ha convertido a Argentina en “el Israel de América Latina”, y aseguró que existen grupos que trabajan con el gobierno israelí y tienen una importante influencia en los centros de decisión del país, mencionando empresas argentinas que estarían “vinculadas a círculos sionistas que participarían en operaciones de espionaje o apoyo logístico contra Irán”.

En este marco donde la “popularidad” de Milei está en caída libre, la ex presidenta Fernández de Kirchner fue trasladada desde su prisión domiciliaria a los tribunales para ser sometida a una indagatoria, que convirtió en un brillante alegato en el que exhibió las debilidades y pruebas inexistentes utilizadas para acusarla en la llamada “causa de los cuadernos”, que toman como base fotocopias de un cuaderno que ya no existe, y que quienes quieren condenarla han actuado como tribunales mafiosos, en el caso del fiscal Carlos Stornelli y del abogado Claudio Bonadío ya fallecido.

Estableció la falsedad de las pruebas y las maniobras de sectores dedicados al espionaje y la extorsión dando datos precisos, para tratar de involucrarla montando causas falsas, por lo que Stornelli resultó condenado, pero nunca cumplió prisión hoy continúa en su cargo para continuar con causas falsas.

“Me puedo morir presa, pero créanme que esto se va a terminar”, dijo durante su declaración donde se refirió a campañas mediáticas y redes vinculando la crisis social que atraviesa el país con su situación judicial y estableciendo que declaró en calidad de detenida cumpliendo “una muy injusta condena”, al referirse a la causa de obra pública y vialidad, sin una sola prueba por lo cual había sido cerrada y para condenarla por delitos que “nunca” cometió, cuestionando el accionar judicial y la “judicialización de la política”. Miles de manifestantes la aclamaron al salir de su prisión domiciliaria y al regreso a la misma en un cálido respaldo a la ex mandataria.

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