En el Día del Niño y la Niña, 31 Minutos hace felices a más de 230 mil asistentes en el Zócalo

Ciudad de México. Este Día del Niño y la Niña, más de 230 mil fanáticos de 31 Minutos, entre menores y sus padres, adolescentes y adultos mayores, se apilaron en el Zócalo capitalino para asistir al concierto más grande de la compañía en México.

Desde antes del mediodía de este jueves, personas de entidades como Tlaxcala, Hidalgo y el estado de México llegaron a la Plaza de la Constitución para alcanzar un lugar en la plancha. Disfrazados y con peluches en mano, miles de pequeños esperaban bajo la sombra de un paraguas a que sus personajes favoritos salieran al escenario.

ImagenGermán Canseco

Durante 10 minutos, a partir de las 4 de la tarde, la compañía ofreció tres canciones como regalo para los niños que esperaban bajo el inclemente sol: Mr. Guantecillo, de los Hermanos Computadores de Paine; Nunca me he sacado un 7, de Michael Astudillo Jr., y Un castillo de blanca arena con vista al mar, de Gary González.

Entre el público también destacaban los comerciantes, como Ernesto López, quien ofrecía llaveros con la figura de Tulio Triviño, Juanín Juan Harry y diademas de Bodoque. Al terminar su mercancía, dijo, se uniría a sus hijos y esposa, que lo esperaban frente al escenario. Como él, otros vendedores ofrecían peluches, pegatinas, banquitos de plástico, botellas de agua, sombrillas y helados.

ImagenLuis Castillo

La abuelita de Samatha, una maestra jubilada de Los Reyes La Paz, explicó que sigue el programa debido a su calidad. “Como docente, uno tiene que ver lo que están diciendo, lo que están proyectando y si es bueno para los alumnos o hijos”, añadió.

Mientras las manecillas del reloj se acercaban a las 7 de la noche, decenas de personas ingresaban desde calles como Pino Suárez para incorporarse a la plaza principal de México, por lo que el área se fue llenando poco a poco, conforme la luz del sol cedía.

Comienza el espectáculo

A las siete con ocho apareció en las pantallas el logo de 31 Minutos, anunciando así el inicio del show. “¿Estamos listos, Juanín?”, preguntó Tulio. Más tarde, comenzó la introducción del programa y, a ella, se sumaron los gritos de un Zócalo completo.

El noticiero abrió con la canción Desgracia ajena, interpretada por Tulio y Juanín, con la que presentaron la información más relevante del día, lo que significaba el prematuro final del espectáculo; sin embargo, la llegada de una noticia de último minuto permitió que la transmisión continuara.

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La magnitud de la información recibida ocasionó que Tulio, Juan Carlos y Patana cayeran desmayados, lo que provocó la risa aguda de cientos de niños. Debido a la reacción, Juanín se vio obligado a pedir un momento para resolver los “problemas técnicos”. Rin Raja, de Juantástico; Tangananica Tanganananá, de los hermanos Guarennes, y Drácula, Calígula, Tarántula, de Coágula Espátulo sirvieron de corte comercial.

Minutos más tarde, Triviño y Patana volvieron al aire para presentar la notica: el lanzamiento de la pizza más grande del mundo al espacio. Enseguida, la información acerca de un conflicto vecinal dio pie a la interpretación de Señora, devuélvame la pelota o si no, no sé qué haré de Pepe Lota. El Zócalo se unió entonces en una sola voz para cantar: “Por favor, por favor, devuélvame el balón, vecina”. Al terminar, gritos de emoción indicaron el comienzo de Mi mamá me lo teje todo.

Posteriormente, un perro pianista, tocando Para Elisa, de Ludwig van Beethoven, y otras piezas clásicas, rompió el ritmo para cantar Doggy Style. Otros canes se le unieron en los coros: “Cuando Mario Hugo no está parrandeamos de verdad…”

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Al terminar la canción, Mario Hugo reporteó la el evento de la pizza al espacio exterior. Junto a él, miles de mexicanos se unieron al conteo de 10 segundos que precedió al lanzamiento. Tras una salida exitosa de la atmósfera de la tierra, se logró el primer eclipse lunar con pizza monumental, que más tarde ocasionó un accidente espacial, que abrió el espectáculo a Ríe, de Cucho Lambreta. Enseguida, Cucky, pidió las palmas del público para cantar La señora interesante.

Diente blanco, no te vayas, de John Quijada, sirvió de nuevo como un homenaje a Juan Gabriel; si el tributo a Querida, de hace unas semanas en el Auditorio Nacional, emocionó al público, el de este jueves exaltó a miles de mexicanos que se unieron para cantar al unísono: “Dime cuando tú, dime cuándo tú, dime cuándo tú vas a volver”.

Tulio, estamos al aire…

Una intervención a la programación, por parte del general Sirulio, del planeta Siluris, anunció una invasión a la Tierra. El extraterrestre explicó que el lanzamiento de la pizza había dañado su hogar. La irrupción precedió a la aparición de Cápara Sonia, que interpretó Mundo interior. Luego, los gritos del público se unieron al comienzo de Péndulo Caótico, Marilú y los Adenoides.

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Una breve pausa y, en seguida, las manos de los inocentes y culpables se alzaron en el aire al ritmo de Objeción denegada, del abogado Juan Pablo Sopa. Entre la audiencia, los niños se cargaban unos a otros a fin de alcanzar a ver el escenario. Brincaban y gritaban: “Porque hablo como idiota”.

El regreso del general Sirulio

La llegada del general Sirulio fue anunciada por los gritos de susto de los niños; sin embargo, un plan de Juan Carlos Bodoque para engañar al extraterrestre derivó en su retirada. Esto permitió continuar con la presentación de más noticias.

La invitación de Retrete Navarrete a cantar el coro de La regla primordial unióa jóvenes y grandes que cantaban: “Pa pa pa pa pa pa paaa”. Le siguieron Lala y El huerfadrino, de Percy Mamani, que pidió las manos de todo el Zócalo en el aire.

El final se acerca ya

Al percatarse del engaño, el general extraterrestre decidió volver, lo que atrajo a Calcetín con Rombos Man, quien fue recibido entre gritos y aplausos, para salvar a la Tierra. “Porque todo niño tiene derecho a no ser esclavizado por otro planeta y ninguno otro”, apuntó. Tras ser vencido, el héroe se retiró para impedir que “un par de locos” iniciaran una tercera guerra mundial.

El siguiente corto comenzó con la historia de Norberto y Raquel, relatada por la Corchetis y la voz de los miles de fanáticos que se unieron en una sola voz: “Son pololos, son pololos, les decían los demás”.

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Un solo de guitarra y fuegos artificiales dieron pie a Freddy Turbina con su Equilibrio espiritual. El ritmo encendió el cuerpo de los asistentes que, además de mover los pies y gritar emocionados, brincaban y movían el cabello al ritmo del rock chileno.

La vuelta al aire y una canción del capitán Silurio atrajeron a Policarpo, quien anunció que la pieza del alienígena había llegado al primer lugar en su top. Más tarde, dando saltos de alegría, la gente recibió a César, quien no era bienvenido por su grupo de amigos. Puños en alto, peluches y celulares bailaban al ritmo de la canción que anunció el final del programa.

31 Minutos regresa

Una voz, del tamaño del ombligo de la Luna se unió para pedir más de la compañía, que accedió para presentar Mi muñeca me habló. Continuó Arwrarwrirwrarwro, en voz del Zombie, quién al estilo de Freddie Mercury pidió al público cantar su canción.

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Enseguida, Anacleto, quien estuvo acompañado de miles de mexicanos, relató la historia de su existencia, solitaria hasta esta noche, en que estuvo acompañado en el Día del Niño y la Niña.

La compañía de 31 Minutos terminó su show con broche de oro, interpretando una de sus canciones más populares, Yo nunca vi televisión, “para celebrar la amistad de toda una vida”, concluyó Triviño.

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