Decapitados.

Por Sergio Martínez Chavarría

Desde tiempos ancestrales, entregar cabezas en bandeja de plata ha sido señal de triunfo o trofeo. Ahí está Salomé, hija de Herodías y esposa de Herodes, que después de un baile frenético y seductor le arrancó al rey una promesa: “Pide lo que quieras”. Pidió la cabeza de Juan el Bautista. Y en bandeja de plata.

También está Judith, que presentó a su ejército la cabeza de Holofernes para que tomaran valor. Inspiración quirúrgica: nada une más a una tropa que ver al enemigo sin cuello.

Y luego Sun Tzu, siglo V, sirviendo al emperador del estado de Wu. El emperador lo retó: “Demuestra por qué debes encabezar las tropas con obediencia absoluta”. Le puso enfrente a ciento ochenta concubinas. Sun Tzu aceptó. Les enseñó lo básico: flanco derecho, flanco izquierdo, media vuelta. Ellas, acostumbradas a la frivolidad, rieron y no hicieron caso. Sun Tzu mandó al frente a las dos favoritas del emperador y les pidió que dieran las órdenes. Entre risas y burlas lo hicieron. El resto, desorganizadas y divertidas, volvió a desobedecer. Acto seguido, Sun Tzu desenvainó y decapitó a las dos favoritas, bajo la mirada horrorizada del emperador y del harén completo.

El emperador, furioso: “¿Por qué las mataste? ¡Eran mis favoritas! Sin ellas el palacio no sabe nada”. Sun Tzu se limitó a dar órdenes a las concubinas restantes. Sorprendentemente, todas obedecieron con marcialidad, discreción y seriedad. Sun Tzu remató: “Ahí tienes a tu ejército”.

Estos acontecimientos vale la pena ponerlos en perspectiva ahora que la Corte del Distrito Sur de Nueva York solicita la cabeza del gobernador de Sinaloa, el desprestigiado Rubén Rocha Moya. Desde que gobierna, Sinaloa vive en guerra civil y la ciudadanía que votó por él es quien paga los platos rotos de su mandato.

Entre acusaciones de lavado de dinero, vinculación al crimen organizado y protección a laboratorios de fentanilo, él y otros gobernadores de una lista muy larga señalada por el Departamento de Estado norteamericano no han obedecido en México. Recuerdan un poco a las concubinas: muchas risas, poca disciplina.

Por otro lado, en la asamblea de Morena todos aplauden, pero ya desconocen a la concubina favorita que perdió la cabeza: Rubén Rocha Moya.

Los argumentos de saliva y los llamados a la unidad y a la soberanía suenan huecos. Queda claro algo: Morena no es México. Y están desorganizados. La complicidad, la impunidad y el encubrimiento han sido la divisa con la que han manejado el país siete años, y el desprestigio creciente no se puede ocultar y ya le pesa.

La voz de mando es única e indivisible. Más aún cuando el caso contra Rocha Moya se preparó los últimos dos años con el canto de los cinco tenores.

Los cinco tenores 

En Chicago, Illinois, los tres Chapitos han dado testimonio de cómo operaron las elecciones de 2021 y 2024 en Sinaloa y otros estados, con recursos del huachicol fiscal para que Morena ganara: secuestrando adversarios, amenazando, asesinando candidatos y repartiendo dinero de forma impune.

Por su parte, los peces gordos, el Chapo y el Mayo Zambada, en la Corte del Distrito Este de Nueva York, también rinden testimonio del involucramiento de este gobernador y de otros más que en próximos días sabremos quiénes están señalados. ¿Acaso Tamaulipas? ¿Acaso Baja California? A cambio de su vida, aunque sea cadena perpetua, escapan a la pena de muerte de la justicia norteamericana.

El caso norteamericano está debidamente argumentado desde lo judicial, no desde lo político. México tendrá que honrar el tratado internacional de extradición, so pena de cargar con el costo de encubrir cómplices.

El mando es único e indivisible. Es importante cerrar filas en torno a la máxima autoridad del país, más aún previo a la negociación del tratado comercial más importante del bloque norte: el T-MEC, valuado en Mil billones de dólares y del que la economía mexicana depende absolutamente.

Es momento de dar órdenes claras y concisas. Si no, veremos rodar la segunda cabeza. Y eso, a nadie le conviene.

Compartir:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *