Iztapalapa se llena de sabor y tradición en la Fiesta del Elote 2025 en la Ceda

Ciudad de México. Productores, comerciantes, grupos de amigos y familias acudieron a la tercera edición de la Fiesta del Elote 2025 en la Central de Abasto (Ceda), en Iztapalapa, en la que el ambiente y el olor a maíz de los tradicionales esquites, tamales, pan, hotcakes, paletas, helado, aguas, empanadas y tortillas, hizo que los comensales no pudieron escapar a la degustación de alguno de los alimentos.

En la plancha de elotes del mercado de Flores y Hortalizas de la Ceda se celebró la identidad y la cultura, que forma parte de la vida cotidiana y de la mesa, porque “sin maíz no hay país”, fue el lema principal de la feria en la que se presentaron las variedades de elotes.

A 15 días de las celebraciones con motivo del 15 y 16 de septiembre no faltaron los colores patrios, la música y el festejo.

Juan Eduardo Acosta, quien se dedica a la venta de elote desde hace más de tres décadas, recordó que en el centro de abasto hay alrededor de 275 comerciantes del elote, los cuales llegan a granel y en costales, además de personas que venden al menudeo y hasta para centros comerciales que piden el producto preparado o con algún grado de maduración.

A la Ceda llegan en promedio 50 camiones, cada uno con 18 toneladas, es decir unas 900 toneladas, que traducidas a piezas son un total de un millón 800 mil elotes diariamente, dijo el también presidente de la Asociación Civil Xilotl.

Comentó que al centro de abasto llega la producción de los estados de México, Morelos, Puebla, Guerrero, Veracruz, Michoacán, Guanajuato, Hidalgo, San Luis Potosí, Nayarit, Sonora, Sinaloa que surten durante todo el año.

Explicó que se comercializan cuatro variedades de elotes: dos híbridos, blanco y amarillo; y los criollos, el llamado cacahuacintle, que se siembra en Toluca, en el estado de México, y en Tehuacán, en Puebla, así como en Querétaro.

Aunque la feria solo duró unas horas, porque inició a las 9 de la mañana y concluyó a las 16 horas, los productores, comerciantes y asistentes definieron de éxito la concentración por la convivencia que se generó.

La corta duración de la fiesta es porque “se cuida que el elote llegue tierno, por eso no podemos parar el corte” y el trabajo de las personas.

Invitó a la ciudadanía a visitar la Ceda, porque “estamos todos los días del año, el día que vengan van a encontrar elote que se corta por la mañana y por la noche ya lo estamos comercializando”, además pueden comprar al menudeo y mayoreo.

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