Biden no cumplió la promesa que le hizo a López Obrador, la de
desarrollar polos de inversión en el sureste mexicano para evitar que
los mexicanos migraran a los Estados Unidos.
Así lo revela el ex embajador de los Estados Unidos en México, Ken
Salazar, en su libro que narra su estancia en nuestro país. Ahí cuenta
que López Obrador era muy trabajador, muy terco y buscaba
construir en el Istmo y el sur del país desarrollos económicos a los
que Biden se había comprometido personalmente con López
Obrador apoyar con una de las mayores inversiones en ese sexenio,
esta era una vieja idea de fábricas si, muros no.
Sin embargo, el ex embajador reveló que el presidente Biden
imcumplió su compromiso y terminó afectando al propio Salazar en
sus aspiraciones presidenciales, ya que si el proyecto se desarrollaba
él estaría a la vista de los americanos como un líder, pero el ex
embajador acabó rompiendo con Biden y esta diferencia se
profundizó cuando Biden tomó la decisión de que Kamala Harris
fuera la candidata de los demócratas.
Los gobiernos de los Estados Unidos y Europa ven en la migración
cifras, números, así como el fracaso de López Obrador en este tema,
es el fracaso de una opción economicista que busca en el corto
plazo manejar la migración como un número, pero los migrantes no
son cifras, son seres humanos con sueños que se castran cuando
son detenidos por la migra o se mueren en cayucos al querer cruzar
el Mediterráneo.
Fábricas, no muros, integración y no aranceles, cooperación y no
guerras, son las medidas que pueden construir un nuevo equilibrio
del mundo donde los migrantes dejen de ser cifras de muertos y la
vida cotidiana sea la educación, la salud pública y una vivienda
digna.La migración, como el Papa León XIV lo ha mencionado, es el tema
más delicado del mundo actual y un mundo sin discriminacion y
desigualdad hará un mundo donde los niños no tengan que nacer
con el futuro castrado y por ende enterrado.








