Morena se ha vuelto igual que el PAN y el PRI, ha perdido la
superioridad moral de la que presumía y que los colocó en el
poder desde 2018 al ganar la presidencia con López Obrador.
Durante mucho tiempo, Morena vendió en su discurso la idea de
que no eran igual a los demás partidos que han gobernado a
México, que ellos no eran corruptos, sino honestos y pensaban en
el bienestar del pueblo, es decir, usaron la superioridad moral y
convencieron a la gente de ello, así ganaron las elecciones de
2018.
Pero ellos que presumían de una ética impecable no sabían cómo
gobernar, así que buscaron guía en los que ya habían gobernado,
lo malo fue que también aprendieron lo negativo como la
corrupción, así poco a poco se han ido conociendo cada vez más
casos de corrupción durante el mandato de Morena.
Ahora ese partido que surgió como la esperanza de México, se ha
llenado de personas frívolas y soberbias, pero sobre todo se han
alejado de su fundamento principal: la cercanía con la gente, y al
mismo tiempo han ido perdiendo mucha confianza del pueblo de
México.
Si Morena quiere conservar la mayoría de los estados en las
elecciones de 2027 y no convertirse en el PRI y PAN actuales,
partidos en los que la mayoría de la gente desconfía por todo su
pasado, tiene que cambiar, no puede continuar por el mismo
camino.
La nueva dirigencia debe ponerse manos a la obra y regresar a los
principios que los hicieron confiables para las personas, tienen
que reconectar con el pueblo, escucharlos y rescatar la
superioridad moral que los colocó en el poder.Así como una vez gritaron voto por voto, ahora tienen que
regresar a sus principios e ir casa por casa convenciendo a las
personas de que siguen siendo la mejor opción para el futuro.








