Washington. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció ayer, en la reunión inaugural de la Junta de Paz, que nueve miembros reunieron 7 mil millones de dólares para un paquete de ayuda para Gaza, además de 10 mil millones de dólares que aportará Washington, mientras cinco países acordaron desplegar soldados como parte de una fuerza internacional de estabilización para el territorio palestino devastado por la ofensiva israelí.
Expertos han criticado la “agenda imperial” de Trump y muchos analistas consideran que el estatuto en expansión de la junta rivaliza con el de la Organización de Naciones Unidas (ONU), señaló Al Jazeera.
En la ceremonia celebrada en el Instituto de la Paz en Washington, Trump anunció las contribuciones económicas de Kazajistán, Azerbaiyán, Emiratos Árabes Unidos, Marruecos, Bahrein, Qatar, Arabia Saudita, Uzbekistán y Kuwait, todos ellos fundadores de la iniciativa del mandatario estadunidense destinada a convertir Gaza en un resort.
También declaró que “cada dólar gastado es una inversión en la estabilidad y la esperanza de una región nueva y armoniosa”; asimismo, tras agradecer a los donantes, apuntó que “la Junta de Paz está mostrando cómo se puede construir un futuro mejor”. Respecto a la ausencia de potencias como Rusia y China (miembros del Consejo de Seguridad de la ONU, aseguró que a la larga “van a participar; creo que lo harán. Quiero que todos comprendan todos los puntos de vista, no ayuda que se tenga la misma ideología, la unidad es necesaria”.
Francia, Reino Unido y Alemania tampoco se sumaron a su denominada Junta de Paz, en la que no participa la ONU. Hasta ahora, 26 países se han unido a la iniciativa del magnate y 14 han declinado las invitaciones, incluido México.
La junta se puso en marcha como parte del plan de paz de 20 puntos impuesto por Trump para poner fin al conflicto en Gaza, con un alto el fuego que Israel no respeta.
En una publicación en redes sociales, Trump señaló que “la Junta de Paz demostrará ser el organismo internacional más trascendental de la historia; es un honor para mí servir como su presidente”. No está claro si esa presidencia se extenderá más allá de su mandato en Estados Unidos. El magnate también expuso que varios países “están comprometiendo personal para ayudar a preservar el alto el fuego”.
“Marruecos, Albania, Kosovo y Kazajistán han comprometido tropas”, agregó. Luego detalló que Egipto y Jordania proporcionarán “entrenamiento de tropas y apoyo a la fuerza policial palestina”.
El mayor general, Jasper Jeffers, líder de la recién creada fuerza internacional de estabilización, indicó que los planes contemplan 12 mil policías y 20 mil soldados para el enclave.
El jefe de la administración provisional para Gaza, el palestino Ali Shaath, manifestó su agradecimiento al “presidente Trump por su liderazgo y sus continuos esfuerzos. Dichosos sean los que trabajan por la paz”. Durante la inauguración, el secretario de Estado estadunidense, Marco Rubio, advirtió que no existe un plan B para la paz en Gaza, y que de existir una alternativa, esa sería “volver a la guerra”.
Hazem Qassem, vocero de Hamas, aseveró que la verdadera prueba para los miembros de la junta “es su capacidad de obligar a la ocupación a cesar sus violaciones del alto el fuego, cumplir con sus obligaciones e iniciar un genuino esfuerzo de socorro y reconstrucción”, informó Al Jazeera. Manifestantes propalestinos se congregaron en el centro de Washington, frente al evento de Trump. Algunos portaban máscaras del magnate, Benjamin Netanyahu y Marco Rubio. Varios fueron empujados y arrestados por la policía. Muchos gritaron “¡Libertad para Palestina!”
Reconstruir los territorios palestinos arrasados, devastados por los bombardeos israelíes de Gaza y las demoliciones e incursiones en Cisjordania reocupada, sería una tarea monumental con un costo estimado de al menos 70 mil millones de dólares, según la ONU.








