Este año, José Alfredo Jiménez, uno de los compositores más importantes de México cumpliría 100 años de vida, y como dijera el propio José Alfredo, vivimos: “Un mundo raro”.
Quién diría que hoy el mundo está girando en sentido contrario al que había antes de la pandemia del Covid, íbamos hacia una globalización de casi un mundo sin fronteras ni aduanas, hoy vamos en sentido contrario, a un regreso a la cerrazón, a la guerra verbal, al dominio del más fuerte y los aranceles es la palabra de moda en las relaciones económicas.
Quién diría que Nicolás Maduro está en una cárcel de Nueva York y nadie salió a festejar o protestar en Venezuela, hoy nadie habla de Maduro, es un tema que salió de la agenda de los medios, y aparentemente la nueva presidenta de Venezuela es una mujer dócil al gobierno norteamericano, Delcy Rodríguez ¿fue políticamente correcta o traicionó a Maduro?
Donde antes había ruido hoy hay silencio, la reunión del foro de Davos marcó un tiempo de cambio y de rumbo, ya solo nos queda esperar que llegue y se vaya el mundial de fútbol.
Qué sigue, qué pasará en Cuba, qué pasará entre Europa, Rusia, China y el resto del mundo, es un mundo raro, donde las cosas no huelen bien ¿a dónde va el mundo este 2026? la atmósfera está rara y puede suceder lo que uno menos espera.
Ante un futuro incierto no nos desgastemos más en una polarización, es tiempo de volver a entendernos, de hablar, volver a hablar y encontrar las coincidencias. A lo único que podemos apostar es que no pierdan siempre los mismos y que los niños, que sobreviven en la Franja de Gaza o en cualquier comunidad indígena de Oaxaca, les toque la oportunidad de tener una familia, de sonreír, de jugar, y tener un horizonte mejor del que tenemos ahora.








