La política cada día es más de viejos que de jóvenes, en general los jóvenes ven en la política algo ajeno a ellos, prefieren pasar su tiempo en las redes sociales, que entender qué pasa con la política, les da como una especie de alergia, por llamarle de una manera elegante.
Y es que en estos tiempos que se habla de una reforma electoral o política, la discusión es entre los políticos de siempre y sus partidos, que la quieren cambiar en función de sus propios intereses.
El debate es cuánto cuesta y cómo se usan los recursos públicos para realizar las campañas y las elecciones, cómo se reparte el poder entre los partidos, cuántos plurinominales hay y cuántos deben de haber, y eventualmente salen temas que se discuten y luego la realidad vuelve a ser la misma.
Aquí hay un profundo error, la clase política olvida atraer el interés de los jóvenes por la política y ésta como la vía para resolver los problemas actuales y futuros de nuestra sociedad, es importante que el debate sea en todos los hogares, en todas las mesas y que la gente joven participe y que cada problema sea su problema y la política la vía de su solución.
Una reforma no para servir a los partidos y sus dirigentes, sino para que las nuevas generaciones encuentren el mecanismo de cómo entender, qué hacer y cómo solucionar los problemas que enfrentan en lo individual, en la familia y en la sociedad, es tiempo de pensar en los jóvenes y en su futuro.








