¿40 Kilómetros de Gloria? 

De Filípides al concreto: crónica de una hazaña… magra.

En 490 A.C., los persas desembarcaron en Maratón. Atenas, con 10,000 hombres, tenía que frenar a 25,000. La democracia contra el absolutismo. El mundo occidental pendía de un hilo y de las piernas de un hombre: Filípides.

El correo ateniense corrió 240 km de Atenas a Esparta para pedir ayuda. Los espartanos dijeron “no”, que estaban en fiesta religiosa. Filípides regresó otros 240 km para dar la mala noticia. Llegó, vió que Atenas había ganado sola, y entonces se aventó los 42 km finales hasta la ciudad para gritar Nike —victoria— para caer muerto en agonía, pero con su histórica misión cumplida. Total: 522 km. Sin tenis Nike, sin Gatorade, sin conferencia matutina.

Gracias a esas piernas se eternizó su gesta y su gloria y también gracias a ello, hoy votamos, debatimos y presumimos libertad. De haber ganado los persas, el “debate público” sería una orden del sátrapa y la urna una vasija decorativa.

2026 D.C.: La nueva gesta

Fast forward a la Ciudad de México, año 2026. El persa ahora se llama desaceleración económica, inseguridad y fuga de capitales. El enemigo: la realidad. La respuesta heroica del gobierno: 40 km de banquetas.

Sí. 40 km. De. Banquetas.

No es broma. Es el gran logro para recibir el Mundial. Mientras el Metro se cae a pedazos, las obras están atrasadas y junio ya respira en la nuca, la hazaña que nos venden es concreto peatonal. Es obligación, pero aquí se factura como epopeya.

Filípides: 522 km para salvar la democracia. 

La Jefa de Gobierno de la 4T anuncia, “40 km para que el turista no se tropiece camino al estadio” y todavía hay que aplaudir.

El mundo al revés, con vista al Zócalo.

Mientras Atenas corría para no rendirse, nosotros llenamos el Zócalo de conciertos para que la gente no despierte. Filípides protegió su ciudad con convicción y murió por ella. Nosotros protegemos la narrativa con banquetas y la presumimos como si fuera la Muralla China.

Y los datos, otra vez esos aguafiestas: la CDMX aparece en las encuestas como una de las ciudades donde más miedo da vivir. La delincuencia se reparte el territorio como si fuera botín persa. La inversión privada huye por falta de certeza jurídica. El empleo se enfría y para rematar, se impulsa una ley de “propiedad social” que suena a expropiación con mariachi.

Pero tranquilos: ya tenemos banquetas nuevas.

Logros magros para tiempos miopes.

A Filípides lo coronaron los Juegos Olímpicos de 1896. Su hazaña se volvió maratón, símbolo de resistencia y libertad. A nuestros héroes locales los coronará el Mundial 2026… si logran terminar la banqueta a tiempo.

El contraste duele: antes se corría para salvar la polis. Hoy se gobierna para salvar la foto. Antes, 522 km cambiaron la historia. Hoy, 40 km tapan el bache electoral.

Democracia vs. totalitarismo era el dilema en Maratón. Democracia vs. ocurrencia es el dilema en México. Y vamos perdiendo por default, porque el árbitro también trae chaleco guinda.

Epílogo: Correr o rendirse.

La historia nos grita que la libertad no se mantiene con festivales y concreto. Se defiende corriendo, aunque duela, aunque no haya espartanos que ayuden.

El 2027 está a la vuelta de la esquina. No son 522 km. Es una casilla. Y ahí no basta con banquetas. Hace falta rumbo, valor y memoria.

Porque si Filípides nos viera, no gritaría Nike. Gritaría: “¿En serio cambiaron la democracia por 40 kilómetros de banqueta?”

y se volvería a morir de pena.

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