Del desafuero de AMLO, al martirio de Maru. 

Por Sergio Martinez Chavarría.

El intento de desafuero contra López Obrador en 2005 no se logró comprobar jurídicamente. El cargo era la violación a un amparo por un predio en Santa Fe. No hubo condena. Pero sí hubo un objetivo político: sacarlo de la boleta presidencial. El resultado fue inverso. Lo volvieron mártir, lo blindaron ante la base social y lo catapultaron a la presidencia en 2006. El sistema creó a su principal enemigo.

Morena hoy repite la fórmula con Maru Campos, gobernadora de Chihuahua. La quieren colocar en el banquillo por ejercer facultades constitucionales: proteger su estado y coordinar seguridad pública. No hay carpetas internacionales, no hay testimonios de capos, no hay “cinco tenores” cantando en los Tribunales de Chicago y Nueva York señalando la colusión e involucramiento de los funcionarios del Gobierno de Sinaloa con el crimen organizado. Hay gestión de gobierno. Convertir la autonomía estatal en “traición a la patria” es dogma ideológico, no argumento jurídico.

El martirio que se está buscando de ella no la debilita. La consolida como nueva figura política electoral de oposición. Cada embestida del centro la presenta como la gobernadora que enfrentó a Palacio Nacional para defender a su estado. Ese relato vende. Y vende fuera de la base panista.

Mientras tanto, el contraste hunde a Morena. Rubén Rocha Moya, exgobernador de Sinaloa, está señalado públicamente por el Departamento de Justicia de Estados Unidos por presuntos vínculos con grupos del crimen organizado. Son señalamientos, no sentencias. Pero Rocha optó por esconderse. No da la cara, no fija postura, no desmiente con pruebas. El que nada debe, nada teme. El que se esconde, carga el costo. Y ese costo ya se midió: Claudia Sheinbaum cae más de 20 puntos en la encuesta de Lorena Becerra y 47% de la población identifica a Morena como “narcopartido”.

El doble rasero es insostenible: intentan martirizar a Maru Campos por gobernar, mientras blindan a Rocha Moya por callar. Ese es el “Efecto Rocha Moya” que ya mueve los índices en los 17 estados que van a elección en 2027. Guerrero es el ejemplo inmediato. Los negativos se comen a Félix Salgado y las enviadas del centro no conectan. Gana quien se deslinde de Sinaloa y tenga trabajo territorial.

Por eso el martirio de Maru no termina en Chihuahua. La están proyectando a nivel nacional. Si Morena mantiene la ofensiva, lo único que logrará es entregarle al PAN una candidata presidencial fuerte para 2027, con narrativa de víctima del centralismo, con gestión probada y con el bono de haber enfrentado al aparato completo.

Maru la convertirá en una figura emergente con un enorme arrastre social y prestigio, transformándola en una fuerte pre -candidata a la presidencia de la República, en el 2027, ya lo decía Jesus, Reyes Heroles , en política, el golpe que no tumba, fortalece  !.

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