Tormenta mundialista 

Por Sergio Martínez Chavarría

*El fanatismo no es nuevo* 

Entre 1494 y 1498, Savonarola, colérico y embriagado de poder, condenó al arte, al buen gusto y a los libros que hacían pensar. Su hoguera de las vanidades no iluminaba: quemaba. Botticelli, intimidado, lanzó sus obras al fuego. 

*Cuando el poder le teme al pensamiento, lo primero que arde son los libros.*

*Totalitarismo tropicalizado* 

México tiene su versión. Un aldeano escondido en el sureste mueve peones desde Gobernación. A veces parecen floreros: frágiles, decorativos. Pero cuando les conviene, salen iracundos a amenazar a madres que buscan a sus hijos desaparecidos. 

*“¿Cómo se atreven a buscar a sus hijos?” La doctrina oficial de Gobernación.*

*El gobierno de los “otros datos”* 

Aquí todo se oculta, a todo se le da la vuelta. El hilo de comunicación gubernamental sólo sembró duda y distancia. Quisieron sembrar odio para dividirnos. 

*Quisieron dividirnos con odio. Un balón de fútbol nos unió.*

*El Mundial como espejo* 

Los ciudadanos volvieron a las calles, a reconocerse. No estamos divididos: estamos más unidos que nunca. Y eso le estorba al gobierno que no tolera ni la crítica más pequeña, que encasilla, aprieta y asfixia el libre pensamiento. 

*La 4T ya no tiene espacio de maniobra: todos están salpicados de corrupción.*

*Las madres y los abrazos que el gobierno negó* 

En los estadios, madres buscadoras alzan las fotos de sus hijos. Siete años de portazos y silencio. Encuentran abrazos donde el gobierno dio la espalda. Aficionados suecos en Monterrey dieron en un minuto lo que la 4T no dio en siete años: empatía. 

*Suecia abrazó en segundos lo que el gobierno negó en siete años.*

*México frente al mundo* 

El Mundial muestra un país que no discrimina por piel, casta o religión. Recibimos por igual a coreanos, iraníes, iraquíes, japoneses. El mundo ve que México no es narco y crimen, como Morena ha hecho creer con su torpeza. 

*Morena sacó a México del mundo. Los mexicanos lo están reinsertando.*

*El marcador final* 

Somos un país con identidad y cultura fuerte. Usamos el Mundial para visibilizar los problemas de un estado fallido que no ha estado a la altura de los mexicanos. 

*El único fuera de lugar que no se marca es el del gobierno.*

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